domingo, 2 de marzo de 2014

Una grande grande... grandísima

Lo siento, os he abandonado demasiado tiempo. No he parado. Y cuando he tenido ratos... me he puesto a otras cosas como cocinar (ya os conté en la anterior entrada que me estaba aficionando).

Pero se acercan conciertos y proyectos y antes no puedo dejar de contaros otras cosas.

La primera, en esta entrada. El 30 de noviembre tocaron en el Auditorio Nacional Martha Argerich y Gidon Kremer. Pese a que parezca una locura, cogí entrada, cogí vuelo y no quise perderme esa oportunidad.

Y no defraudó. Para mi "la Argerich" es una de las más grandes. Me encanta. Sencillamente.

El concierto fue magnífico. Jamás escuché un piano sonar como cuando toca ella. Los bises que hicieron fueron brillantes. Sé que Kremer no desmerece, pero como pianista que soy, salí obnubilada.

Al salir, cual fan histérica, busqué desesperadamente los camerinos hasta que dí con ella. Seríamos unas veinte personas. Nos atendió a todos, hablaba y contaba cosas. Y cuando el organizador quiso echarnos, ella dijo que sólo necesitaba un cigarrito. Que bajásemos con ella a la puerta del auditorio y que allí nos atendía sin problemas.

Así que además de pasar un rato con ella (y con una pequeña legión de seguidores) conseguí su autógrafo y varias fotos.






Más feliz que una perdiz me volví a Coruña. Fue una experiencia inolvidable. ¡¡Qué mujer tan fantástica!! Qué energía, qué manera de tocar, qué cercana... ¡qué todo!

Al día siguiente tocó reponer fuerzas con unas porras (que por estas tierras gallegas no saben lo que son) y un chocolate.



En la T4, en la misma puerta de embarque, me encontré a Kremer. Volvía de tocar en otro sitio. ¡¡Unos cracks!!




No hay comentarios:

Publicar un comentario